Mostrando entradas con la etiqueta Acerca de escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Acerca de escribir. Mostrar todas las entradas
lunes, 15 de julio de 2013
Vení a escribir...
En Agosto retomamos los talleres de escritura.
Si te interesa participar escribime a victoriabranca@hotmail.com
Dale, ¿qué estás esperando?
jueves, 30 de agosto de 2012
El hilo de la trama
Por más que quiera dirigir el curso no puedo.
La historia se cuenta desde varios puntos de vista. No sólo el mío.
Quisiera dejar la memoria en remojo. Macerarla a fuego lento y sostenido. Dejarla ahí, en el fondo, pero los recuerdos son balas disparadas al centro de mi pecho y se hace imposible no ver la sangre manando.
"Conocerás la verdad y la verdad te hará libre", prometen las escrituras. Y en algún resquicio de mi antigua fe lo creo. Pero igual dudo. ¿Hasta dónde he de seguirle los pasos a un recuerdo?
¿Hasta qué agujero seré capaz de zambullirme, como una niña que aún confía en ese país de maravillas?
"Salta, el abismo no es tan profundo", parece decir alguna voz invisible, venida para rescatarme de temores mal fundados.
Salta...
Pero hay otras voces también. Voces graves. Burlonas. Incisivas. Voces que espantan la osadía y el coraje. Que empujan con sus manos torpes el corazón que se asoma. Voces. Gritos. Sentencias...
Por más que quiera dirigir el curso no puedo.
Porque hay una trama invisible. Secreta. Verdadera. Que permanece a la espera de que yo tome la punta de ese hilo que lo une todo y me deje llevar. Hasta el tuétano. Hasta el centro donde mora el asustadizo Minotauro y lo mire, por fin, a los ojos.
Victoria Branca
martes, 3 de julio de 2012
El libro le habla a uno
"Todo el que escribe una obra creativa sabe que uno se abre, se entrega, y el libro le habla a uno y se construye a sí mismo. En cierta medida uno se convierte en el portador de algo que le es dado desde un sitio que se ha caracterizado como de las musas, o, en idioma bíblico, Dios. Esto no es una fantasía, es un hecho. Dado que la inspiración viene del inconsciente, y dado que las mentes inconscientes de los miembros de cualquier sociedad pequeña tienen mucho en común, lo que el vidente o chamán saca a la luz es algo que estaba esperando ser extraído en todos."
Joseph Campbell
El poder del Mito
sábado, 23 de junio de 2012
La ciudad de los Escritores
El filósofo y escritor Fernando Savater recorre varias ciudades del mundo para conocer in situ donde escribieron y se inspiraron grandes autores de la literatura.
Desde la Buenos Aires de Borges, hasta el Edimburgo de Robert Louis Stevenson, sin olvidar la Irlanda de William Buttler Yeats, El Chile de Neruda, la Francia de Gustave Flaubert o la Praga de Kafka.
Un viaje para rastrear las huellas de los grandes escritores que (valga la redundancia) dejaron sus huellas impresas en el corazón y el pensamiento de tantos lectores.
Los sábados a las 21 hs en el canal TN
miércoles, 13 de junio de 2012
Larga vida a los que escriben
Escribir es revelador.
Develador.
Perturbador.
Escribir es un modo de recuperar lo perdido.
Poner en palabras lo que silencia el corazón requiere coraje.
Desenfado.
Audacia.
Expresarse es salirse de las márgenes estrechas de las convenciones.
Expresarse es negarse a permanecer cautiva. De todo. De algunos. Pero, sobretodo, del miedo.
Saludo en el día del escritor a quienes insuflaron coraje en mí e inspiraron nuevos rumbos en mi vida.
Clarice, Hermann, Joan, Ray, Paola, Nikos, Joseph, Alice, Gioconda, Edgar, Julio, Pablo, John, Carl, Clarissa, Mario...
por nombrar algunos.
¡Salud!
Victoria
viernes, 8 de junio de 2012
El Ray ha muerto
Ávido lector. Autodidacta. Curioso. Dueño de una imaginación desbordante. Visionario. Escritor y filósofo lúdico...
Ray Bradbury interceptó mi camino cuando yo andaba a paso lento y premeditado, calculando lo que haría en los minutos siguientes y en los subsiguientes, sin dejar mucho espacio para la espontaneidad libre y riesgosa. Todo lo contrario a cómo concebía él la vida: sin límites, abundante y ostentosa, repleta de puertas para abrir e ir a jugar.
Fahrenheit 451, ese libro crepitante que osé leer a mis 19 años me reflejó en un espejo en el que hasta ese momento no me había mirado. Pero no pude sostener durante mucho tiempo la mirada. Tanto fuego en esa mente gélida podía dejarme fuera de combate demasiado pronto. Así que suspiré, como cuando la nostalgia trae de regreso un perfume tan amado, y dejé que la tía Mildred siguiera marcando los pasos a seguir.
Clarisse tendría que esperar.
Hay veces en que un libro llega demasiado pronto a nuestra vida. Trae augurios de algo que debe ser en un futuro próximo, cercano, pero aún no estamos listos. Nos gana el miedo. El qué dirán. Los prejuicios. Los mandatos. Las viejas creencias...
Pero el fuego, cuando se enciende, no contempla lo que va devorando a su paso. Su esencia es arder. Y hacer arder.
El papel arde a esa temperatura: 451 fahrenheit. ¿Y un corazón humano?
Ray Bradbury. Ray Bravery. Ray of light...
Cuando un corazón toca a otro corazón (enciende a otro corazón) ya puede descansar en paz.
Victoria Branca
Etiquetas:
Acerca de escribir,
Hombres que inspiran,
Libros
lunes, 4 de junio de 2012
Escribí vos...2
La ventana de un hotel en una ciudad del mundo.
Ella.
¿Es de día?
¿De noche?
¿Acaso importa?
El presente.
Ese instante efímero.
Poderoso.
No se puede volver el tiempo atrás...
Se reciben relatos a mi casilla de mail
victoriabranca@hotmail.com
martes, 13 de marzo de 2012
Escribí vos...

Ponele un nombre.
Ubicala en alguna época y lugar del mundo (o de tu imaginación) y contanos qué le pasa.
Dale voz a través de tus palabras.
¿Te animás a escribir un breve relato?
Podés enviarlo a través de comentarios o a mi mail.
victoriabranca@hotmail.com
Se larga, oficialmente, el taller de escritura virtual.
¡Dale! ¿Qué estás esperando?
Ya escribieron y mandaron sus relatos Ximena, Flor, Alejandra, Chiquita, Moni, Esteban, Elisa, Ana María, Francisco, Rita, Magdalena, Bea, Valentina...
¡Date ánimo!
La pintura es de Carbonell
Etiquetas:
Acerca de escribir,
Juguemos que somos grandes
viernes, 2 de marzo de 2012
La Estantería

Deberían estar separados por temas. Relevantes, de menor relevancia, triviales, insignificantes...
Ordenados cronológicamente.
Los hechos más recientes no hace falta que estén a la vista, los más lejanos sí. Podrían desaparecer de mi memoria para siempre.
Los puntos y las comas se revisan después. La intensidad, no.
Las fotos alusivas hay que enmarcarlas. O dejarlas apoyadas a un costado.
Mejor sin música.
Pero el silencio puede ser fatal.
¿O acaso los hechos se sucedieron como en una película muda?
No importa. Que haya o no haya música no debe importarme ahora.
Limpiar el teclado.
Comprar pilas.
Tomar coraje.
¿Dónde lo dejé?
¿Dónde nos perdimos de vista?
Tranquilidad en el orden... o intranquila en el desorden.
¿Y en el medio?
Mi voz no es la única. Ni la más importante.
Sabelo.
Falta limpiar el tercer estante.
Hay polvillo.
viernes, 24 de febrero de 2012
¿Qué estás esperando?

Dice Maya Angelou, la gran poeta y escritora, que no existe mayor agonía que llevar una historia que no ha sido contada dentro tuyo.
Escribir permite liberar (ex-presar) la agonía y el peso que supone todo lo no dicho. Todo lo que puja por darse a luz y salir del encierro prolongado.
Escribir es una manera de recuperar lo perdido. De darle voz al silencio forzado. De romper las cadenas autoimpuestas del miedo.
"Lo que no se expresa por palabras se expresa por dolores", sentencia Alice Miller, que es lo mismo que decir que todo aquello que no tiene libre cauce termina enquistándose en el cuerpo y en el corazón.
Poner en palabras lo que apenas hace equilibrio en el alma alivia el peso de lo no dicho y permite ver con cierta perspectiva.
Las palabras vienen a darle voz a la opresión. A la herida que aún supura. Al grito de descontento y, también, al del éxtasis. Al deseo encubierto y al anhelo antiguo. Y sí, también a esos, a los sueños que se resisten a ser olvidados.
Victoria Branca
En Marzo comienzan los talleres de escritura que dictaré en el 2012.
Para anotarte escribime a este mail: victoriabranca@hotmail.com
Dale, ¿qué estás esperando?
martes, 21 de febrero de 2012
Ese instante efímero y poderoso

Leer a Joan Didion es hipnótico.
Cuando parece que el relato que va haciendo es trivial y ordinario se zambulle sin anestesia en el corazón del asunto y con una lucidez bestial te enrostra lo que muchos preferirían esconder por más tiempo. O ni siquiera ver.
Es que la ignorancia suele ser buenita y consoladora, no así el estado de vigilia y alerta que suele habitar a escritores sagaces y brutales como Didion.
El título del libro no está puesto al azar, por más que sea el azar despiadado lo que haya decidido el argumento central de la trama. O quizás no. El asunto es que Joan Didion no se anda con vueltas cuando relata lo que significó para ella perder a su única hija, ni tampoco vacila en cuestionarse en su rol como madre. ¿Fue lo suficientemente buena? ¿Le dedicó el tiempo que hacía falta? ¿Cómo no supo darse cuenta antes de lo que debería ser tan obvio?
Escribir suele ser fácil para quienes tienen el don de jugar con las palabras. Pero eso no garantiza que la escritura sea sincera. Mucho menos verdadera.
Joan Didion posee el talento en su totalidad: escribe bien, es extremadamente sincera y por eso mismo no puede dejar de ser verdadera hasta la médula.
Luego de perder a su marido, el también escritor y guionista John Dunne, tuvo que vérselas cara a cara con la muerte otra vez. Y de eso trata Blue Nights, de ese instante efímero y poderoso que hunde a la luz en la oscuridad, a la risa en la más absoluta mudez, a la certeza amorosa en el desconcierto más atroz.
"In certain latitudes there comes a span of time approaching and following the summer solstice, some weeks in all, when the twilights turn long and blue...
Blue nights are the opposite of the dying of the brightness, but they are also its warning."
Joan Didion
jueves, 9 de febrero de 2012
Todavía tiene cosas para decir

Paola Kaufmann es una escritora genial. Es, digo, y no era, porque aunque un autor ya no esté físicamente en este mundo (Paola murió en el año 2006, un año después de haber ganado el premio Planeta de novela) sus palabras trascienden el tiempo y el espacio.
Es una escritora genial y lamento que su vida haya sido demasiado breve, porque de otra forma hubiéramos tenido más libros suyos para disfrutar.
Escribió pocos libros (al menos los que se conocen publicados, porque uno escribe más, mucho más de lo que aparece impreso en el papel): "El lago", con el cual ganó el premio Planeta; el libro de cuentos "El campo de golf del diablo" que contiene esa rara perla que es Humor vítreo; "La hermana", sobre la vida de Emily Dickinson y "La noche descalza" (adónde estás que todavía no te leí...)
Casi todos recibieron menciones y premios. (Esto no garantiza a un buen autor, pero en este caso lo confirma y lo realza)
Y la buena y grata noticia, para mí al menos (sospecho que para unos cuantos), es que Planeta acaba de publicar una recopilación de cuentos inéditos. Con "El Salto", la vida vuelve a imponerse sobre la muerte y las palabras silenciadas de Paola se elevan por encima de tumbas y cenizas y vienen, otra vez, a darle voz a un corazón errante. A un alma vagabunda. A una investigadora de la mente y de las almas. A una genial y mordaz escritora que, según parece, todavía tiene cosas para decir.
lunes, 19 de diciembre de 2011
La punta del Iceberg

Decía Hemingway que él siempre trataba de escribir teniendo en mente el principio del iceberg: que es siete veces mayor lo que se esconde debajo del agua que lo que se ve en la superficie.
Si lo que se ve es apenas una punta de lo que se oculta bajo el agua, si lo que se dice es una ínfima parte de lo que se calla, ¿Cómo puede conocerse la historia completa?
Una historia se va desenvolviendo de a poco, no sólo para el que la vive, sino también para quien la cuenta.
Tener que explicarlo todo es menospreciar al lector. ¿De qué sirve darle de comer en la boca a quién desea ponerse de pie y servirse él mismo de la fuente?
No vemos la realidad tal como es, sino tal como somos; reza otro dicho. Con los cual un mismo libro será infinitos libros según la infinidad de lectores que se reflejen en él.
Leer es un acto de libertad (o al menos debería serlo). Nadie marca el ritmo y la profundidad de la lectura más que quien lee en ese momento. Y nadie puede imponerle al lector (ni siquiera el autor) qué frases quedarán grabadas en las retinas de su alma y qué otras desaparecerán de un soplido.
Escribir la propia historia es, además de un acto de arrojo, una zambullida a esos huecos profundos de la memoria, donde hay restos encallados, tesoros estancos, peces, corales, cadáveres...
El capitán del Titanic no vio siquiera la punta del iceberg. A algunos lectores les pasará lo mismo. Seguirán de largo donde hubiera sido menester pasar la noche.
La corriente arrastra a todos por igual y hacia el mismo lado. Pero mientras algunos se desesperarán por arribar pronto a la costa donde sentirse a salvo, otros se dejarán llevar por los vaivenes del agua hasta ser depositados en la orilla.
En la superficie se está a salvo, en las profundidades acecha el peligro.
Divagaciones de una autora frente a la página en blanco...
Victoria Branca
martes, 22 de noviembre de 2011
Lo siento pero no

Hay libros que no se prestan. Son demasiado íntimos. No por lo que encierran en sus páginas, no. Si no por las veces que han sido tocados por la propia piel.
Prestarle esos libros a un ajeno sería como entregarle una noche de placer a un desconocido sin siquiera saber su nombre.
Hay libros que sólo han sido hechos para un lector. Por más que muchos se jacten de haberlos leído.
Hay libros que se leen en voz baja y a media luz.
A solas y en silencio.
Leer es un acto íntimo y develador.
¿Cómo podría prestarte ese libro que sabe tanto de mí?
Lo siento. Pero no.
Victoria Branca
lunes, 26 de septiembre de 2011
Shakespeare también hacía las compras

No hay que pensar que por hacer diligencias cotidianas uno es menos original y creativo que los artistas. Los poetas también se lavan los dientes. Los pintores se duchan y transpiran. Y Shakespeare, el genial, también hacía las compras.
Su lista no es para nada vegetariana, tan en auge en este borde de la existencia, e incluye lengua de vaca y aves.
La lista sigue con algunas verduras, masa de tarta y algo cuyo significado no pienso ir a buscar al diccionario a esta hora de la mañana.
Y se completa con, ¡Oh sí! aquello que me lleva de regreso al aura romántica y magnífica del genial escritor: velas.
Artículo que jamás debe faltar en el hogar. Al menos en el mío.
Velas para iluminar zonas oscuras y escurridizas. Velas para acompañar una cena de amor. Velas para estar en el amor...
Y como curiosidad hay un remedio de un tal Dr. Smythes que es para hacer crecer el pelo. Parece que la inspiración, al gran William, le arrancaba de un tirón parte de la cabellera.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Ni azúcar ni aceite

Uno de mis things to do before I die es escribir una comedia musical.
Bueno, estoy escribiendo algo así.
No es LA comedia musical que tenía pensada. Esa es demasiado grandiosa, exhuberante y perfecta para ser real, y como lo perfecto es enemigo de lo posible, estoy haciendo realidad lo posible.
Mi comedia es cantada, hablada y algo bailada.
Tiene monólgos y diálogos. Tiene silencios y gestos contundentes.
Tiene humor y también momentos serios. Como la vida.
Canturreo las melodías todo el tiempo y me río a carcajadas imaginando a los protagonistas en mis escenas.
Porque ya sé quiénes son. Ellos no, pero yo estoy escribiendo cada letra con ellos en mente.
Y estoy tan divertida que me olvido de algunas de mis obligaciones. En casa, por ejemplo, no hay azúcar ni aceite.
Tienen para prestarme?
jueves, 14 de julio de 2011
Para animarte a escribir...

A escribir se aprende escribiendo...
Pero si necesitás un empujón para animarte a volcar por escrito todo ese mundo interior que te habita, te recomiendo tres buenos libros acerca de escribir. Suelen estar fuera de circulación pero cuando uno está destinado a toparse con cierto libro, el universo conspira para que el mágico encuentro se produzca.
"Si quieres escribir", de Brenda Ueland.
"Bird by bird", de Anne Lamott.
"Writing down the bones", de Natalie Goldberg.
Y si te resultara difícil encontrarlos por el momento, siempre podés acudir a los inspiradores:
"El camino del artista", de Julia Cameron y "Free play", de Stephen Nachmanovitch.
¡That´s all folks!
lunes, 13 de junio de 2011
En el día del Escritor

Celebro a quienes se sirven de la escritura como un medio de expresión.
A quienes se dejan conducir por la palabra.
A quienes utilizan la escritura como una vía de sanación.
A aquellos que creen que no todo está escrito.
Que lo que fue escrito de una manera puede reescribirse de otra.
Que las palabras poseen magia y belleza.
Y que cuando las palabras se afean y envilecen se las puede transformar.
Celebro que la escritura no sea para unos pocos.
Que escribir, además de ser un modo de autodescubrimiento, sea la puerta de acceso para descubrir a otros.
Festejo que la escritura no pase de moda.
Que no dependa de las estaciones ni del índice Merval.
Que esté al alcance de la mano y a la vera del corazón.
Que promueva el silencio y la escucha.
Que provoque reverencia y pavura.
Que estimule la curiosidad y la capacidad de asombro.
Celebro la existencia bendita y fecunda de la palabra.
Victoria Branca
martes, 7 de junio de 2011
La Buenos Aires de los Escritores

Caminar la ciudad de Buenos Aires tiene su encanto (siempre que no te topes con alguna manifestación o piquete) Pero recorrer sus barrios de la mano imaginaria de sus escritores ¡es mágico!
Álvaro Abós en su libro "Al pie de la Letra" oficia de guía generoso adelantándose unos pasos y retrocediendo otros en el tiempo para que el caminante pueda revivir anécdotas y conocer más de cerca a quienes han escrito las páginas más ricas de la literatura Argentina.
Así, la Avenida de Mayo deja de ser una explanada política para transformarse en un boulevard de plátanos que custodian el Café Tortoni (sede de tertulias de escritores tantos...) y el Palacio Barolo (que replica en su interior el infierno y el paraíso de Dante)
La avenida Corrientes abandona por un rato sus máscaras teatrales para convertirse en un corredor que alberga librerías de nuevo y de viejo y las casas que supieron cobijar a dos grandes: Gelman, el poeta; y Borges, el gran lector.
La zona de Recoleta y su cementerio susurran en silencio historias y leyendas, mientras hordas de turistas caminan su calles empedradas ignorando que la carne no sólo es sabrosa y abundante sino débil y perecedera.
Palermo es sede de jardines (el botánico y el zoológico) y le dan al barrio una bocanada de oxígeno puro entre tanto transporte público y acelerado. Y los jardines son escenario de relatos para Roberto Arlt y de recuerdos infantiles para Borges.
Al pie de la letra sigue viaje por el barrio de Once, Chacarita, Barracas, Mataderos, La Boca, Constitución...
Habrá que preparar distintas expediciones para sorberle el jugo y la sabiduría a esta guía que Abós supo recrear con talento y que Alfaguara acaba de reeditar en versión ampliada y corregida.
Al pie de la Letra
Álvaro Abós
jueves, 26 de mayo de 2011
Escribir es un acto salvaje

Escribir es un acto salvaje. Hace falta cierto arrojo y desenfado para dejar que las palabras deambulen libres. Apenas surgen uno quiere arriarlas y acomodarlas en un mismo lugar: aquél en el que podré domesticarlas y mantenerlas bajo mi mando.
Pero las palabras no son dóciles. Ni fueron hechas para someterse a un estricto control de calidad y de sentido. Las palabras nacen de la sangre y el pálpito, por más que pretendamos rebautizarlas en las aguas quietas de la razón.
Las palabras vienen a darle voz a la opresión. Al sometimiento forzado. A la herida que aún supura. Al grito de descontento y, también, al del éxtasis. Al susurro apenas audible del corazón lejano. Al deseo encubierto y al anhelo antiguo. A los sueños que se resisten a ser olvidados. Al recuerdo amordazado. A la emoción contenida. Al enojo cautivo. A la verdad oculta.
Se puede domesticar a las palabras. Agruparlas por categorías y significados. Enumerarlas, ordenarlas, coordinarlas, pero no por mucho tiempo. Tarde o temprano tomarán el poder que les pertenece. Porque no fueron hechas para someterse al mando de la lógica y la razón. Su esencia está ligada, primeramente, a la libertad. Y los espíritus libres necesitan espacio para volar.
Victoria Branca
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Un arma poderosa







