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jueves, 23 de junio de 2011

El largo Invierno


















Perséfone acaba de ser secuestrada por Hades, el dios del inframundo.
Su madre corre de un extremo al otro de la tierra gritando su nombre. Está desesperada.
Durante nueve días y nueve noches llora desconsoladamente su ausencia. No hay rastros de su hija.
Perséfone, la doncella inocente que juntaba flores en los campos que cultivaba Demeter, su madre, habita ahora en las sombras. En el reino del desasosiego. Lejos de su mundo conocido y luminoso. A tientas se mueve en ese lugar oscuro que no reconoce.
Extraña los rayos del sol. La voz familiar de sus seres queridos. El canto de las aves, el aroma de las flores...
El inframundo es un lugar frío. Tenebroso. Se escuchan murmullos de queja y lamento. O el silencio más sepulcral.
El que recién llega a esta tierra baldía no se siente bienvenido. Pero lo es.
La oscuridad, en su punto más negro, preanuncia la llegada de la luz.

martes, 12 de abril de 2011

La chica de la capa Roja


















La semana que viene se estrena en Argentina "Red riding Hood", una versión libre y moderna del clásico de Charles Perrault, Caperucita Roja.
Desde niña me atrajo mucho este cuento. Por la presencia temida del lobo, primero; por la audacia de Caperucita de cruzar sola el bosque, después.
Cuando uno se hace adulto, muchos cuentos infantiles empiezan a tener otros significados, nuevos matices, capas de profundidad que ante la mirada de un niño quedan rezagadas irremediablemente. La capa roja, el abandonar el hogar materno y adentrarse en lo desconocido, la bifurcación en el camino, el encuentro con lo más temido, el engaño, las dudas, la amenaza de ser devorada por lo instintivo-animal, la desprotección...etc.
Que los cuentos clásicos no pasen de moda, habla de que existe una temática que trasciende modas y gustos y que es, de alguna manera, universal y eterna.
Caperucita deja atrás lo conocido, su hogar de origen, para emprender su propio viaje heroico en soledad. En el viaje encontrará pruebas y obstáculos. Habrá momentos de incertidumbre y desolación. Ayuda sobrenatural y guías que la ayudarán en el recorrido.
Todos somos, de alguna manera, esa niña que en algún momento debe abandonar lo que le da seguridad para andar el propio sendero. El que no ha sido marcado por otros. El que es virgen y lleva nuestro nombre. El que se va haciendo a cada paso. De errores y tropiezos. De sueños e ideales. De despedidas y, también, de nuevos encuentros.

lunes, 19 de julio de 2010

La gruta de los Amantes

















Parte obra de la naturaleza, parte obra del hombre, está situada en una región remota y montañosa de Cornualles, a la que se llega después de una penosa jornada de viaje por caminos intransitables.
La gruta de los Amantes es redonda, tallada en roca blanda, lisa y nívea, iluminada por la luz que dejan filtrar tres pequeñas aberturas en lo alto de las paredes.
El techo, muy alto y abovedado, ha sido transformado en una cúpula con dovelas. En su piedra angular el viajero hallará una corona de oro adornada con gemas.
El suelo de la gruta es de un mármol tan verde como la hierba. En el medio se alza un lecho tallado en cristal de roca. Una inscripción dice que la gruta está consagrada a la diosa del amor.
La puerta es de bronce, asegurada con dos grandes traviesas, una de cedro y otra de marfil, y sólo se abre por dentro.
La gruta es redonda para simbolizar la sencillez del amor; no hay rincones para que no puedan acechar la insidia o la traición. La anchura significa el poder del amor; la altura es la aspiración del amor a la virtud, simbolizada por la piedra angular. Las paredes blancas y el suelo verde representan respectivamente la integridad y la confianza, y la traslucidez del lecho de cristal significa la claridad del amor. La puerta no se puede abrir desde fuera porque el auténtico amor sabe que nadie debe forzar la puerta del amor. Y, por último, las tres ventanas simbolizan las virtudes del amante: bondad, humildad y delicadeza.
Dos de los visitantes más célebres de la gruta fueron Tristán e Isolda, que vivieron allí después de que los celos de Marcos, el marido de Isolda, los forzara a huir de la corte al reino de Cornualles.

Fuente: Breve guía de lugares imaginarios,
de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi

miércoles, 2 de junio de 2010

Lady Godiva














Lady Godiva fue una heroína inglesa, casada con el Conde de Chester que vivió en el condado de Coventry en Inglaterra en el siglo XI.
Famosa por su belleza y de un gran corazón intercedió por su pueblo ante su esposo para que rebajara los impuestos ya que si ellos pagaban el monto estipulado no tenían resto suficiente para vivir.
Su esposo le dijo que le concedería ese favor si ella atravesaba desnuda y a caballo la ciudad.
Godiva, conmovida por los ruegos de las madres que le suplicaban su ayuda, accedió al pedido caprichoso del conde, pero antes pidió a sus vasallos que mandara a que la gente del pueblo se encerrara en sus casas y no mirara hacia afuera mientras ella realizaba el recorrido.
Se cuenta que el pueblo entero respetó la orden de su dama excepto un pícaro sastre, luego apodado peeping Tom, que espíó a través de las persianas y luego quedó ciego.
Tennyson, el poeta, escribió un poema inspirado en la leyenda donde escribe:

"The woman of a thousand summers back, Godiva...
Clothed with chastity,
built herself an everlasting name."

"Godiva, la mujer de los mil veranos en su espalda...
revestida de castidad,
hizo de su nombre una leyenda eterna."

viernes, 21 de mayo de 2010

Una idea asesina















La idea de lo sobrenatural como algo que está por encima de lo natural es una idea asesina.
En la Edad Media fue ésta la idea que transformó el mundo en algo muy próximo a una tierra baldía, una tierra en que la gente vivía vidas no auténticas, sin hacer nunca algo que realmente quisieran, porque las leyes de lo sobrenatural les exigían que vivieran dominados por el clero.
En una tierra baldía, la gente desarrolla propósitos que no son propiamente los de ellos sino que les han sido impuestos como leyes inexcusables. Esto es asesino. La poesía trovadoresca de amor cortesano en el siglo XII constituyó una protesta contra esta violación de la alegría de la vida con coartada sobrenatural.
Lo mismo puede decirse de la leyenda de Tristán y de al menos una de las grandes versiones de la leyenda del Grial, la de Wolfram von Eschenbach.
El espíritu es en realidad el aroma de la vida.
No es algo que flota sobre la vida, sino que surge de la vida. Ésta es una de las cosas más gloriosas en las religiones de la diosa madre, en las que el mundo es el cuerpo mismo de la Diosa, divino en sí, y la divinidad no es algo que dé órdenes desde arriba a una naturaleza caída.
Hubo algo de este espíritu en el culto medieval de la Virgen, del que surgieron las hermosas catedrales francesas del siglo XIII.

Joseph Campbell,
El poder del Mito

martes, 6 de abril de 2010

El retorno del Grial















La historia del grial es maravillosa.
Comienza con la figura heroica de Perceval, que vive en un bosque junto a su madre.
Ésta, después que su marido y su hijo mayor dan la vida en combates como caballeros del rey, decide apartar a Perceval de ese mundo saturado de conflictos y de guerras.
Transcurren así años tranquilos hasta que, un día, el destino quiere que el jóven se cruce con tres caballeros perdidos en el bosque.
Al verlos, siente una gran conmoción, se precipita hacia ellos y dice, con inocencia: -¡Ustedes deben ser ángeles!
Lo que Perceval ha visto es la imagen de lo que Jung conceptualiza como el arquetipo innato: cuando se está en presencia de aquello que uno está llamado a ser, se produce un enamoramiento.
Uno ve en el objeto, en ese otro -que puede ser un gurú, un hombre o una mujer- cualidades que , en rigor, están dentro de uno, aunque encarnadas en el otro.
Nuestros ideales se proyectan entonces en otra persona que se convierte, en consecuencia, en la promesa de un nuevo sentido y de una nueva vida.
Perceval, tras el encuentro, decide dejar el bosque y seguir a los caballeros. Tanta prisa tiene por partir que se olvida de despedirse de su madre. No llega a ver cómo la jóven viuda, al conocer la noticia, sucumbe en la puerta de su casa.
Este abrupto fin es un hecho muy simbólico: en el momento mismo en que Perceval sale al mundo, concluye su relación como hijo.
Muchas veces cuando soñamos con la muerte de alguien, ello no significa que dicha persona se vaya a morir realmente, sino que se ha cerrado el ciclo de la influencia que ejercía en nosotros.

Jean Shinoda Bolen,
doctora en medicina y analista Junguiana.
Extractado de una entrevista que le hiciera
Soledad Constantini para El hilo de Ariadna.
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