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domingo, 28 de julio de 2013

Coincidencia



Decidió empezar a vivir la vida que imaginó.

Dejó atrás los temores, las dudas, la inercia,
olvidó las ofensas, los malos augurios,
hizo a un lado el vaticinio barato,
cerró tras de sí la puerta del tribunal de faltas

Se sacudió el polvo y las objeciones,
soltó cadenas y amarras,
cayeron máscaras, prejuicios, proyecciones,
ventiló sótanos, abrió ventanas

Se rió de los manuales y los pretextos,
se alejó de los nubarrones,
auscultó su destino en medio del pecho y
caminó con paso firme hacia ellos, sus sueños...

Victoria Branca



lunes, 11 de marzo de 2013

Reverberación


La creación es caótica.
Irreverente.
Incómoda.
Reverbera en los márgenes estrechos y oscuros,
recónditos,
mudos.

De la nada nada sale,
dicen ellos,
semi dioses,
semi muertos...

El vacío
el hueco sin fondo
el ojo
de la tormenta.

El pasadizo infinito...

Creo.
No niego en las sombras,
lo que he visto
en la Luz.

Victoria Branca


lunes, 29 de octubre de 2012

La tierra prometida


Hay un lugar en el que seré coronada
una tierra fértil
benigna
libre de juicios
donde mi espíritu irá unos pasos
por delante de mí

el suelo bendito donde mis pies
no dejarán pisada ni huella
mi corazón no derramará nada
no habrá desechos
ni despojos
mis ojos lo verán todo

El otro ya no seré yo
no habrá codicia
ni deseo
ni fórmulas matemáticas
ni huestes
ni acólitos

el trono estará vacante
ni a la derecha
ni a la izquierda
ni en el centro
habrá nada

cesarán el llanto
el lamento
la ira
la adulación

llegaré sola
pero seremos
muchos

habrá música
y luego

el silencio.

Victoria Branca

martes, 3 de abril de 2012

Otoño


















El otoño es el anfitrión de la nostalgia.
Invita, con delicadeza, a entrar. A meterse dentro de la propia casa.
A encender un fuego discreto y sereno. A echarse una manta sobre los pies.
De las alacenas se rescatan platos hondos y cucharones.
De los estantes, fotos viejas.
Del corazón, eso que quedó sin arrumbar.
Porque el verano lo deja todo para más adelante. O para más atrás. Pero el otoño va en busca del olvido.
La música cede en estridencias y jolgorio. Aparece, allá lejos, el silencio.
El otoño no impone nada. Y, sin embargo, lo propicia todo.
Las hojas caen rendidas a sus pies.
La tierra es un lecho inmenso.
Los colores atenúan su brillo y las pasiones su intensidad.
Descienden la temperatura y la urgencia.
La naturaleza, ahí afuera, enseña que todo cumple su ciclo. Que la prisa es un invento humano.
Demasiado humano.
Los frutos de la tierra humean a fuego lento en la cocina.
Habrá que esperar que la dura consistencia se ablande. Como la piedra,
que al contacto con el agua se deja horadar.
Y pulir.
El agua contiene.
Libera los perfumes oprimidos.
La plasticidad amortajada.
El sabor esencial.

Victoria Branca

viernes, 30 de marzo de 2012

La tierra es una boca hambrienta


















Hace más frío.
El otoño empieza a destemplar
un poco
el alma.
El paisaje va desnudándose
de a poco.
Desnudándome
de a poco.
No encuentro mi abrigo ni mis zapatos.
Ni al sol.
Mi corazón late bajito
y solitario.

Cae una hoja.

Luego
otra.

La tierra es una boca hambrienta.

Yo,
su presa.

Victoria Branca

martes, 14 de febrero de 2012

Duda existencial



















¿De qué está hecho el amor que
a pesar de resquebrajarse y romperse
no muere?
¿A qué fuerza misteriosa obedece el corazón que
ciego,
sordo
y mudo
ve lo que nadie ve,
oye lo que otros desoyen
y proclama sin decir palabra?
¿De qué está hecho el amor?
¿A qué fuerza misteriosa
obedece el corazón?

Victoria Branca

viernes, 16 de diciembre de 2011

Peras al Olmo


















Todo tiene su momento bajo el cielo.
El lugar que ocupo,
la voz que me expresa,
las manos con las que toco,
los ojos para captar lo posible,
la mente para acceder a lo imposible...

Celebra la vida quien la agradece.
Maldice los días quien pierde el rumbo.
Añora el que no suelta
y pretende volver sobre sus pasos.
Pero los pasos se disuelven en la tierra
y los que no,
no me pertenecen.

Lo que es efímero aún trasciende,
y lo que no
calcifica.

No soy dueña de nada,
ni siquiera de mí misma.
La ilusión divide.
La quietud,
magnifica.

Victoria Branca

sábado, 3 de diciembre de 2011

Que no me apure la prisa


















Que no me apure la prisa de los que empiezan a correr desesperados
hacia ninguna parte.
Que no me gane el desgano de lo que quieren saltearse las páginas del medio
para llegar al final.
Que no me engañen las luces psicodélicas y los estruendos
de los corazones rotos,
que laten sólo si se conectan a una fuente artificial.

Que no me empujen los cuerpos desalmados,
que se agitan y, graves,
caen por su propio peso.
Que no me invada el desaliento,
que no acampe en mí
la desesperanza.
Que no se apaguen las brasas
ni el fuego.

Que no prevalezcan la desmemoria,
la cobardía,
el miedo.
Que no me alcancen
las palabras huecas
donde retumban la nada
el sinsentido.
Que no me apure la prisa de los que empiezan a correr,
desesperados,
hacia ninguna parte.

Victoria Branca

martes, 20 de septiembre de 2011

La carta no enviada












Te escribo a vos, que estás lejos pero tan cerca,
que conocés mis ojos pero no mi mirada,
que escuchaste mi voz pero no mis palabras,
que estuviste conmigo pero no a mi lado.

Te pido que no interrumpas lo que quiero decirte,
que no hagas muecas ni gestos,
que hagas silencio,
sólo por un rato...

No quiero herirte ni hacerte reproches,
no quiero que te sientas culpable
ni responsable.

Mi vida es mia
aunque te incluya.
Tu vida es tuya,
aunque me incumba.

De lo que siento me hago cargo,
de lo que no siento
también.

No te di lo que me sobraba,
sabélo.
Y si lo que diste no era todo,
está bien.

¿Cómo podría reclamarte lo que no me pertenece?

Creo que nada es en vano.
Que hay razones que mi razón y la tuya
desconocen.

Pero algo sé
y lo sé bien,
cuando me vaya
me iré habiendo conocido
el amor...

Victoria Branca

domingo, 18 de septiembre de 2011

Me reservo el derecho
















Me reservo el derecho de admisión
y permanencia,
soy centinela
de mi deseo.

Guardo para mí el recuerdo
de lo que no fue...

El olvido irá acunando
en mi regazo
tus besos,
esos que no dieron a luz
mis labios.

Iré de noche en noche
palpitando a tientas
el resto de mis días.

Irás de sol a sol
auscultando pechos huecos
aleteando hasta encallar.

Es triste ahogar tu nombre
en la mañana,
pero es más triste aún
negarlo en mi memoria.

Victoria Branca

domingo, 3 de abril de 2011

Lo que dice la lluvia












Afuera está lloviendo.
Detrás de mi ventana hay
un cielo ex-presándose.
Con furia.
Y con pena.
Llueve intensamente.
Afuera.
Lejos
de

mí.

Victoria Branca

sábado, 16 de octubre de 2010

Las palabras que no se dicen













Las palabras que no se dicen no mueren.
Se amontonan
en algún resquicio del tiempo
a veces sumisas,
a veces combativas,
y aguardan el milagro.

Por las noches me visitan las palabras,
me interpelan,
me recuerdan,
yo las oigo entre sueños
creyendo que al día siguiente
no estarán.

Pero ya ves,
las paredes con que intento aprisionarlas
ahora son páginas.
Y aquello que no pensaba decir,
un libro.

Victoria Branca

miércoles, 18 de agosto de 2010

Palabras congeladas














Existe un mar de palabras congeladas
una extensión profunda
e inmensa donde flotan
semi muertas
las palabras no dichas.

Fueron gestadas
entre la sal y la espuma
para desparramarse en oídos
próximos
y lejanos.

Las olas se embarazaron de ellas
las impregnaron de voces.
Pero las bocas que debían alumbrarlas
enmudecieron.

Las palabras
nonatas
se congelaron.

¿Adonde vive el descongelador de las palabras?
Quiero traerlo al mar
pronto
para que derrita las capas de hielo
que mantienen prisionero
tanto decir.
Tanto no decir.
Tanta palabra
abortada.

Los rigores del invierno hicieron estragos
con las palabras.
No hay buque,
ni barca
que pueda disolver
tanta
aspereza.

Quiero encontrar al descongelador de las palabras.
¿O acaso quiere que el mar estalle en mil pedazos
y astille parte de la tierra?

Las palabras,
congeladas,
flotan inertes sobre el agua.
El corazón tirita.
El sol no puede derretirlas.
Tampoco el mar,
que es una plataforma rígida,
un cementerio
de deseos y sentires
que no tienen paz.

Victoria Branca

miércoles, 7 de julio de 2010

No hay nada sombrío


















Y se muestra así: desnuda.
Sin poses
ni pretensiones.
Se extiende más allá
de sus bordes
y los de la vida misma.
Deja
que el agua la penetre
y juntos conciben.
El fruto no dura.
No dura.
Pero es dado a luz.
No hay nada sombrío.
Sólo destellos
de eternidad.

Victoria Branca

sábado, 5 de junio de 2010

¿Qué me pongo?


















Hoy tengo una fiesta.
¿Qué me pongo?
¿Algo que disimule mis rollos y matice mi tristeza?
¿Algo que resalte mis aciertos y esconda mis miserias?
¿Un vestido recto, sobrio y atinado?
¿Uno suelto, fresco y desenfadado?
¿Me maquillo en exceso y modero los bocaditos?
¿O viceversa?

Espejito, espejito
¿Qué es la belleza?

¿Cubrirse y camuflar el alma?
¿Disfrazarse para zafar?
¿Adornar la periferia para distraer y distraerse?

Estoy algo densa para la liviandad de una fiesta,
silenciosa y distante,
en mí misma y a resguardo.
¿Qué me pongo?
¿El manto de invisibilidad de Harry?
¿El corsé de una dama del siglo XIX, que asfixie la verdad y resalte la carne?

Espejito, espejito,
no me muestres desnuda
que la vida se sostiene con ropa
y maquillaje.

viernes, 4 de junio de 2010

Cántico Existencial



















Y le dieron a luz
desde las sombras
Y su cuerpo de arcilla
se ovilló en su guarida

Los cielos inmensos
le insuflaron el alma
y los pechos generosos
lo alimentaron

Se arrimó despacito
al calor de su cuna
señalando a los astros
que giraban gloriosos

Estiró sus manitos
hasta tocar los bordes
de la existencia y
el destino

¿Qué dones le obsequiarán al niño,
que viene a la tierra entero
para luego ser dividido?

Victoria Branca

jueves, 20 de mayo de 2010

Te vi pasar



















Te vi pasar,
oportunidad perdida.

Te vi pasar,
amor que no pudo ser.

Te vi pasar,
hijo pródigo del alma.

Te vi pasar,
difunto fantasmal.

Te vi pasar,
dolor inconsolable.

Te vi pasar,
desaire al corazón.

Te ví pasar,
ilusión gastada.

Te ví pasar,
espada del dolor.

sábado, 1 de mayo de 2010

Dilema



















Me persigue el otoño,
con su voz de ensueño y sus remembranzas.
Viene a podar mis defensas.
Viene a horadar mi desmemoria.
Pero no quiero que me arrebate la cordura,
no quiero que sople su nostalgia.
El otoño es parte de mi historia,
pero pasada.
Él insiste en desposarme y curarme las heridas.
Yo vacilo...
Es ahora, me insiste.
Ya es tiempo.
Caen las primeras hojas,
del otoño que me llama.
Que quiere acunarme en su lecho,
y esparcir en mí su savia.
¡Floración de recuerdos!
¡Emancipación del alma!
Embriaguez nupcial antes del alba..

Victoria Branca

viernes, 9 de abril de 2010

Serena, tenue, adormecida














Te espero allí donde se unen
el andar de la noche
y la quietud de la lejanía.
Donde el pliegue del horizonte
se hace niño entre mis manos
y el beso que ansío de tus labios
se me escurre.

Te espero bajo la fragancia
del cielo hecho de ramas
sostenida por infinitos brazos
y raíces.
Allí donde las sombras me dejaron
excluída de abrigo y de promesas.

Te espero inocente, ciega, muda,
luminosa y nostálgica.
Desafiando al viento repleto de cordura,
a la memoria hueca,
al guiño insistente de una estrella
y la grieta en mi corazón.

Te espero.
Callada y verborrágica.
Tierna y despiadada.
Serena.
Tenue.
Adormecida.

Victoria Branca

jueves, 11 de marzo de 2010

La Música del Alma


















Dicen que el alma vibra
en una nota específica
como vibran las estrellas
y los astros
y que por eso brillan.

Dicen que el alma canta
en una nota musical
como canta el ave del alba
y los de la noche
que están despiertos.

Dicen que hay música en las esferas
del universo
y que el corazón es un tambor
hueco y resonante
que no cesa de retumbar.

Digo que mi alma vibra
y a mi corazón hace brillar
cuando se unen las aves diurnas
y las nocturnas
en una mágica esfera de amor.

Victoria Branca
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