miércoles, 7 de octubre de 2009

Cuando el cuerpo dice no



















Cuando no hemos aprendido a decir que no, nuestro cuerpo puede terminar
diciéndolo por nosotros.

Las emociones están profundamente implicadas en las causas de una enfermedad
y también en la restitución de la salud.

Nuestro sistema inmune no existe separado de nuestras experiencias cotidianas.

Cuando reprimimos nuestras emociones, ésta inhibición desarma las defensas
del organismo contra las enfermedades convirtiéndolas en destructoras en
lugar de protectoras de nuestra salud.

La mayoría de las personas viven sus vidas como si un poderoso y omniciente
juez los estuviera observando y tomando exámen. Ésto genera un tremendo stress.

Quedarse atrapado en roles y desconectarse por demasiado tiempo de nuestro
verdadero yo fomenta el territorio apropiado para el desarrollo de enfermedades.

Cuando los límites se desdibujan y permitimos que otros invadan nuestra intimidad
o no hacemos respetar nuestras necesidades, el cuerpo nos lo hace saber.

Reprimir el enojo incrementa las posibilidades de enfermarse.

La represión de las emociones sumada a un excesivo perfeccionismo y una dura autocrítica son el triángulo de las Bermudas para la salud.

Las emociones no son ni buenas ni malas y, como lo dice su etimología, están
hechas para fluir y estar en movimiento. Esconderlas y estancarlas enferma e
intoxica al organismo.

La persona indicada y mejor capacitada para promover la propia salud y el
bienestar es uno mismo.

Es necesario encontrar un equilibrio saludable entre la idea de tener que
agradar y complacer a los demás y la importancia de prestar atención a los
propios deseos y necesidades.


Ideas tomadas del libro
"When the body says no"
de Gabor Maté, MD

martes, 6 de octubre de 2009

Escaneo interior




















La vida es una permanente invitación a reinventarse.

Nada permanece siempre igual. Todo está llamado al cambio.

La naturaleza es la maestra por excelencia en casi todas las lecciones.

Atrincherarse en lo conocido por miedo a lo desconocido no es vivir.
Es sobrevivir.

La rutina es un calmante para la ansiedad que provoca lo incierto.

El desencanto es un llamado de atención.

La vida es flujo constante y caótico.
Es arrebato y desparpajo.
Es contención en el riesgo.
Es incertidumbre cierta y tacle certero a las seguridades.

Se puede hacer planes y tener proyectos, y eso es bueno, siempre y cuando
no creamos que todo saldrá según lo planeado.

Lo ordinario y lo extraordinario conviven en intensa paridad.

El cielo y la tierra decidieron acampar en nuestro corazón.
Y allí se desatan todas las tormentas.

No hay que dar por seguro a las personas. Ni a nada.

Quien recuerda cada día que estamos aquí de paso está a un paso de la paz.

Reinventarse es volver a descubrirse. Es volver a encontrarse.

Nunca es tarde para empezar de nuevo. Cada amanecer lo susurra.

Victoria Branca

lunes, 5 de octubre de 2009

Las tormentas


















Me gustan las tormentas. Desde siempre ejercen cierta fascinanción sobre mí.
La furia con que estallan los truenos, los espasmos con que se encienden los
relámpagos, como si fuesen venas de plata en plena convulsión...
Anoche, si no hubiera estado tan dormida, hubiese arrimado una reposera a mi ventana para ver ese espectáculo magnífico e iracundo que empezó sin teloneros.
Pude abrir los ojos, al menos, y ver las gotas de lluvia que se estrellaban contra
el vidrio como kamikazes. Al agua disparando sus agujas de manera apocalíptica sobre todo lo que estuviera debajo de ella.Como si quisiese limpiar a fondo el piso de esta porción del universo.
La naturaleza tiene ese señorío que le da el poder hacer lo que quiere, cuando quiere. Y nadie puede reclamarle nada.
Las tormentas sean, tal vez, su forma de aliviar la tristeza contenida. O el grito profundo y desgarrador de quien ha mantenido silencio durante demasiado tiempo.
Quien sabe...

domingo, 4 de octubre de 2009

La voz interior














"Necesitas tiempo para separar las voces superficiales
de tu propio don con el fin de entrar en la clave profunda
y la tonalidad de tu alteridad.
Cuando hablas con esa voz interior profunda, lo haces desde
el tabernáculo singular de tu presencia.
Hay una voz interior en tí que nadie, ni tú mismo, ha escuchado.
Si te das la oportunidad del silencio, empezarás a desarrollar
tu oído para escuchar en lo profundo de tí mismo la música de
tu propio espíritu."

John O´Donohue
Anam Cara

sábado, 3 de octubre de 2009

Magic happens


















Yo no lo busqué, pero él me encontró.
Estaba quietito y silencioso mirando como yo buscaba el interruptor general,
que en Google no está, y me interrogó con la mirada.
Sí, le dije, quiero que pare de dar vueltas aunque sea dos horas.
Nada más. Con dos horas me conformo.
Hizo una mueca que a mi me pareció una media sonrisa, como de burla, pero
no era eso. Lo entendí después.
Y cuando supe que no había forma de que el mundo se detuviera, o yo me bajara
de su circuito incesante, acepté su oferta.
"Teletransportación", "Bilocación", "Transubstanciación",
"Disociación", "Viaje astral"...
A todo respondió que no.
Bueno, le dije dándome por vencida, lo que sea, y me acurruqué entre sus patas peludas a mirar ese paisaje infinito y distante donde viví durante tantos años.
Y si tengo buena estrella, puede que supere las dos horas..

viernes, 2 de octubre de 2009

Sabiduría de Gandhi















Señor,
ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a los demás
por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo,
y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia
que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza
y que la venganza es una señal de bajeza.

Si me quitas el éxito,
déjame fuerzas para aprender del fracaso.

Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme,
y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.

Señor...
si yo me olvido de tí,
nunca te olvides de mí.

Mahatma Gandhi

En el día de su 140 aniversario
que coincide con el inicio de
la marcha mundial por la paz

jueves, 1 de octubre de 2009

El libro del desasosiego













Mi amiga Maite me regaló para mi cumpleaños el "Libro del desasosiego",
de Fernando Pessoa.
Cuanto más lo miro, menos me parece un libro y más un hondísimo baúl
repleto de retazos y jirones de un corazón humano.
Hay telas gastadas por el paso del vivir y otras rasgadas por la inclemencia
del dolor, o la ausencia notoria de amores y perfumes.
Según explican los entendidos en el prólogo (que casi siempre evito leer para
que no se interponga entre el autor y yo) es un libro de fragmentos, fragmentos
y más fragmentos.
Es un libro, entonces, pero igual, yo me meto en la cama con ese baúl Pandoresco entre mis manos y cierro los ojos antes de abrirlo, para que todos los males del universo no queden adheridos a mis sábanas, sino tan sólo rocen mi corazón y lo fibrilen con nuevos y renovados latidos.

Fragmento 47

"...En el desarreglo triste de mis emociones confusas...
Una tristeza de crepúsculo hecha de cansancios y renuncias falsas, un hastío
que es hastío de todo, un dolor como de sollozo ahogado o de verdad obtenida.
Se me despliega en el alma desatenta este paisaje de abdicaciones_bulevares de gestos abandonados, canteros altos de sueños ni siquiera bien soñados, inconsecuencias, como muros de parvas que dividen caminos vacíos, suposiciones, como viejos tanques de aguas estancadas, todo se enmaraña y se visualiza pobre en el desarreglo triste de mis emociones confusas"

Fernando Pessoa
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