martes, 6 de agosto de 2013

Leemos más de lo que pensamos


Leemos más de lo que pensamos. Quiero decir que somos lectores más veces de las que somos conscientes. Es decir, leemos aunque no tengamos un libro entre manos. ¿Me hago entender?
Leer no es privativo de los que escudriñan un texto.  Tampoco de los intelectuales. Ni de los ávidos devoradores de clásicos. Leer es más común de lo que creemos y, de tan común, ordinario.
Leer, eso sí, es un acto íntimo. Y privado.
Se lee en silencio. De afuera hacia adentro. Si no, no es lectura. Es otra cosa.
Se lee de pie, recostado, andando, de noche, de día, en medio de un tumulto, a solas...
La lectura, así, es una práctica habitual y cotidiana. Para todos. Para unos, es verdad, más que para otros.
Leemos más de lo que pensamos.
Leemos gestos, miradas, rostros, ausencias...
Leemos acciones, silencios, sueños...
Leemos distancias, cercanía, contacto...
Leemos llantos, risas, abrazos, canciones...
Leemos estados del tiempo y del ánimo...
Leemos historias...ajenas y también la propia.
Leemos arrugas, surcos, heridas...
Leemos pálpitos, impulsos...
Leemos arrebatos, desenfados...
Leemos la locura, la discreción, el deseo...
Leemos la paciencia, la ternura, la espera...
Leemos más de lo que pensamos.
Sí, y también leemos eso, las palabras.

Victoria Branca

domingo, 28 de julio de 2013

Coincidencia



Decidió empezar a vivir la vida que imaginó.

Dejó atrás los temores, las dudas, la inercia,
olvidó las ofensas, los malos augurios,
hizo a un lado el vaticinio barato,
cerró tras de sí la puerta del tribunal de faltas

Se sacudió el polvo y las objeciones,
soltó cadenas y amarras,
cayeron máscaras, prejuicios, proyecciones,
ventiló sótanos, abrió ventanas

Se rió de los manuales y los pretextos,
se alejó de los nubarrones,
auscultó su destino en medio del pecho y
caminó con paso firme hacia ellos, sus sueños...

Victoria Branca



jueves, 18 de julio de 2013

Es lo que es



Es un sinsentido,
dice la razón.
Es lo que es,
dice el amor.

Es una desgracia,
dice el egoísmo.
No es nada al lado del dolor,
dice el miedo.
Es inútil,
dice el conocimiento.
Es lo que es,
dice el amor.

Es ridículo,
dice el orgullo.
Es frívolo,
dice la prudencia.
Es imposible,
dice la experiencia.
Es lo que es,
dice el amor.

Erich Fried

lunes, 15 de julio de 2013

Vení a escribir...


En Agosto retomamos los talleres de escritura.
Si te interesa participar escribime a victoriabranca@hotmail.com
Dale, ¿qué estás esperando?

domingo, 16 de junio de 2013

miércoles, 12 de junio de 2013

Antes de la Medianoche



Pasaron un día entero juntos en Viena cuando eran unos desconocidos.
Volvieron a reencontrarse nueve años más tarde en Paris con deseos contenidos de no separarse
nunca más.
Ahora, nueve años después de aquella larga conversación por la ciudad luz, vuelven a mostrarse juntos y van a contarnos qué pasó esa tarde en que los dejamos tomando té y escuchando a Nina Simone...

lunes, 20 de mayo de 2013

Eso que no debe leerse


Hay que aceptar la historia que nos contaron. La versión "oficial" de cómo fueron las cosas. El relato editado por las voces que más gritan, las que se imponen con sus decibeles estridentes y temerarios. Hay que acatar el conteo de páginas que hicieron ellos, los que se ubicaron en el lugar de "los que saben" pisoteando la reflexión libre y ajena.
Hay que desviar la mirada porque son ellos quienes señalan dónde hay que posar los ojos, y el entendimiento. No se puede mirar de frente y sostener la vista ahí, en la verdad que está siendo torturada, ultrajada, retorcida hasta ahogarle la conciencia. ¿Quién es humanamente capaz de soportarlo? Por eso insisten en esas prácticas tiránicas, malditas.
La historia es de ellos, de los que enmascaran y esconden, de los que planifican y pergeñan, de los que someten y abusan, de los que vociferan y alardean, de los que pervierten y corrompen, de los que intimidan y extorsionan.
Ellos cuentan su versión de la verdad, aunque la verdad no tenga versiones.
Pero ellos no son "lo otro", son "eso" que yo no alcanzo a ver en mí. Son la expresión oscura y negada de la edición bonita y no revisada de mí mismo. Ellos no son el enemigo y yo el amigo. Somos lo mismo. Aunque, dividido.
Por eso, las páginas que ellos quieren que no lea son las que debo leer. Y escudriñar. Y aprenderme de memoria. Eso que no debe leerse es lo que debo, indefectiblemente, leer. La lectura obligatoria y fundamental. Porque si quiero reinar para mí mismo, si quiero ser soberano y dueño de mí, tengo que sumar y no dividir. ¿Cómo habría de ejercer mi albedrío si no? ¿Cómo encontraría una pizca de verdad?

Victoria Branca




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