lunes, 26 de octubre de 2009

Triste conjugación



















Yo muero toda vez que pisoteo mi verdad
Tu mueres toda vez que te alejas de tu esencia
Él/Ella muere toda vez que desoyen su propia voz

Nosotros morimos cuando renunciamos a nuestros sueños
Vosotros morís cuando nada tiene sentido
Ellos/Ellas mueren cuando no confían en sí mismos

sábado, 24 de octubre de 2009

Amelia Earhart


















Vió el primer avión a los diez años.
Desde ese día supo que quería aprender a volar.
Si no lo hacía tarde o temprano, moriría.
Tal era la pasión que se había encendido en ella.
Antes de lograr su sueño se enrroló como voluntaria en
labores de enfermería durante la primera guerra mundial.
Y luego enfocó la lente de su alma hacia su deseo más verdadero.
Fue la primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario, dentro
de esa "especie de madriguera, pequeña y acogedora", donde sólo
llevaba un termo con té y sopa de tomate.
A partir de esa hazaña recibió condecoraciones y prensa.
Pero eso no era todo. Ella quería más.
Su próxima misión sería dar la vuelta alrededor del mundo.
¿Por qué haría semejante locura? le preguntaban.
"Porque quiero", respondería ella. "Se trataba de una aventura
apasionante que me aportaría nuevas experiencias y un mayor
conocimiento del arte de volar, de la gente y de mí misma".
Todo estuvo listo para su nueva y ambiciosa travesía.
No iría sola. Frederick Noonan la acompañaría a bordo del Electra.
Salieron desde California. En Lae, Nueva Guinea, despegaron por
última vez en dirección a la isla Howland, en pleno océano Pacífico.
El avión perdió contacto con la tierra y desapareció para siempre.
Amelia se esfumó dentro de su preciosa madriguera. Pero su espíritu
sobrevuela los sueños de otra mujeres y de otros hombres a los que
también, y como a ella, se les enciende el motor de la pasión.

Por estos días se estrena
"Amelia" en cines estadounidenses.
Protagonizada por Hillary Swank

viernes, 23 de octubre de 2009

Noche de paz

















Noche
de
amor,
todo
duerme
en
derredor

jueves, 22 de octubre de 2009

Que el viento sople donde quieras



















Puedes aprisionar tus deseos,
imponerle una camisa de fuerza a lo que quieres,
y decidir que buscarás lo seguro y común.
O bien, seguir vivo para un sueño
que tense todas las cuerdas de tu psique,
de modo que el viento que pasa
hará que cante para tí todo su repertorio.

Sam Keen

Mary Poppins es
una ilustración
de Edgar Torné

miércoles, 21 de octubre de 2009

La otra cara de la tristeza



















Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente.
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse, haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua.
Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró.
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo) con pereza y lentamente, la tristeza salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz.
Y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


"La tristeza y la furia"
Cuentos para pensar
Jorge Bucay

martes, 20 de octubre de 2009

I sing the body electric


















I sing the body electric
I celebrate de me yet to come
I toast to my own reunion
when I become one with the sun

And I´ll look back on Venus
I´ll look back on Mars
and I´ll burn with the fire of ten million stars
and in time, and in time,
we will all be stars

I sing the body electric
I glory in the glow of rebirth
creating my own tomorrow
when I shall embody the earth

And I´ll serenade Venus
I´ll serenade Mars
and I´ll burn with the fire of ten million stars
and in time, and in time,
we will all be stars

We are the emperors now
and we are the czars
and in time, and in time,
we will all be stars


Le canto electricidad al cuerpo
celebro el nuevo yo por venir,
brindo por mi propia unión
cuando sea uno con el sol

Y miraré a Venus,
y observaré a Marte,
y me encenderé junto a diez millones de estrellas
y a su tiempo, y a su tiempo,
todos seremos estrellas...

Me glorío en el brillo de mi renacer
donde crearé un nuevo mañana
y le daré cuerpo a una nueva tierra...


Del Musical "Fama"

lunes, 19 de octubre de 2009

Endorfinas: fuente de felicidad


















Las Endorfinas: hormonas de la felicidad

Las endorfinas son sustancias químicas producidas por el propio organismo.
Son similares a los opioides pero sin sus efectos negativos.

Producen una fuerte analgesia.

Estimulan los centros de placer del cerebro creando situaciones satisfactorias que contribuyen a eliminar el malestar y disminuir las situaciones dolorosas.

Un mayor flujo de estas hormonas provoca un cambio en nuestra actitud
y nuestro estado de ánimo mejora notablemente.

¿Cómo estimular la producción de endorfinas en nuestro organismo?

Haciendo ejercicio físico
Con caricias, besos, abrazos...
Riendo
Estando en contacto con la naturaleza
Meditando
Evocando recuerdos agradables y placenteros
Escuchando música melódica
Recibiendo y/o dando un buen masaje
Disfrutando de una buena comida
Haciendo el amor

Si les interesa leer más a cerca del tema les recomiendo
un pequeño libro, fácil de leer:
"Endorfinas" de Jack Lawson
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