miércoles, 18 de abril de 2012

Una Teoría
















Todos tenemos una teoría acerca de nosotros mismos.
Con información de aquí y de allí fuimos construyendo aquello que llamamos identidad. Soy así, no soy eso, me dicen que soy bastante de esto... La imagen que fuimos delineando de nosotros mismos nos representa.
O eso creemos.
Porque muchas veces ese o esa que creíamos ser no es un reflejo tan fiel de lo que somos o, al menos, no nos define.
Los otros se encargan de ponernos calificativos (y descalificativos) para que calcemos en los moldes conocidos pero nuestra anatomía original no siempre coincide con el zapato de cristal en el que los demás pretenden que entremos.
La autoimagen, esa que constituye el núcleo central de la autoestima, es sumamente frágil y dependiente, pende de delicados y finísimos hilos que mantienen en equilibrio nuestro amor propio y la manera en la que nos brindamos a los demás.
Cuanto mayor haya sido la contención y el sostén emocional mientras crecíamos (¿es que alguna vez dejamos de hacerlo?) más fuertes y resistentes seremos a la crítica deportiva y despiadada. Y menos vulnerables a priorizar las opiniones ajenas en detrimento de las nuestras.
La estima de sí, el sano amor a uno mismo, es de vital importancia. Tan vital que de ello depende nuestra supervivencia en el mundo.
Si logramos tener una amistad saludable con nosotros mismos no necesitaremos llenarnos de gente alrededor, ni correr desesperados detrás de un elogio o una validación, tampoco esperar a que otros nos den permiso para vivir.
¿Por qué somos tan proclives a dejar en manos ajenas nuestra suerte?
Valgo. No sirvo. Soy talentoso. No soy capaz. Me falta coraje. Soy genial.
De acuerdo a los comentarios, gestos, muecas, silencios, expresiones y todo ademán que me hagan los demás, iré llenando los casilleros según corresponda.
El amor a uno mismo tiene mala prensa. Por siglos nos repitieron que hay que amar a muchos otros primero, por encima y por delante de nosotros. Que hagamos fila quietitos y obedientes ahí atrás.
Tal vez haya que revisar esos viejos manuales de la vida, no sea que se conviertan en dictámenes de una muerte lenta e imperceptible.

Victoria Branca

8 comentarios:

Fer dijo...

Hoy te digo que me encantó tu reflexión. De alguna manera yo escribí algo sobre quién creo ser y sobre cómo califico y descalifico a otros.
No hacemos mucho por alimentar a nuestro amor propio desde nuestro eje: es muy cierto que permitimos que la opinión de los otros lo llenen o lo vacíen a su gusto. Y ellos lo hacen desde sus propios flacos o engordados egos. A veces el silencio o su ausencia en nuestra interacción con el otro hace que nuestra percepción de la propia valía se distorsione lastimosamente o de infle hasta las nubes. Debería plantearme seriamente que esto no me sucediera tan a menudo para seguir creciendo.

Un beso y gracias por esta reflexión.

Anabella dijo...

hay q lindo visitarte y leerte
admiro este maravilloso don q tenes de poner todo en palabras de esta manera....me llegaron mucho los dos ùltimos post, GRACIAS por hacernos reflexionar!
un abrazo desde Roma
Anabella
pd viste q linda q esta mi Princesa!

Clara dijo...

Cuanta verdad! A menudo hay una gran distorsión entre "lo que los demas dicen que somos", "lo que creemos que somos" y "lo que efectivamente somos" ... Esta bueno revisar esos manuales... Siempre te leo. Me gusta mucho todo lo que escribis!! Un beso.

Anónimo dijo...

EXCELENTE!!! Y COMO SIEMPRE MUY CIERTO. TODOS CRECEMOS QUERIENDO SER LOS QUE OTROS QUIEREN Y TAN POCO LO Q QUEREMOS NOSOTROS MISMOS!!!
ME ENCANTO....
QUIERO TU LIBRO!!!!!

eli dijo...

Qué buena reflexión Victoria! y escrita sin que sobre ni falte :)

(te pido algo: sacá la verificación de palabra, que es un dolor de cabeza!!)

Besos!

Victoria dijo...

Eli, la verificación de la palabra me resulta efectiva para combatir Spam. Tomalo como un ejercicio para activar neuronas...
Un beso!

Jenny H. dijo...

Me encanto. Gracias como siempre por hacernos meditar.

Yo creo conocerme, paso mucho rato conmigo, disfruto mi soledad, busco con ansias esos momentos en que puedo solamente escuchar mi respiro... y es ironico porque para los demás siempre he sido otra persona, llena de gente, que no puede estar sola y quieta... creo que es la imagen que siempre he querido vender... es una lucha interna, por llenar siempre las expectativas de los demás, definitivamente tengo que revisar mi manual de vida.

eli dijo...

jajaa decí que te quiero, que si nooo...!!!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Un arma poderosa

Un arma poderosa