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lunes, 6 de mayo de 2013
lunes, 6 de junio de 2011
Me gustaría

Me gustaría quedarme atrapada en un ascensor. Con una o dos personas, no más. Que conozcan ese pueblito de La Toscana cuyo nombre no recuerdo. Ya me lo recordarán ellos. Y que en ese habitáculo estrecho convengamos en que la vida no es lo que se vive frenéticamente todos los días. Al menos no lo es todo. Que sin preámbulos ni estrategias hablemos de aquello que nos importa. Sin perdernos en rodeos intrascendentes ni detalles absurdos.
Que nos contemos dos sueños y algún secreto. Y que eso nos hermane para siempre.
Y que al salir de allí, seamos otros. No. Que seamos quienes somos de verdad. Sin aditivos ni conservantes.
Yo me subiré a mi bicicleta. Pondré mis asuntos en la mochila y comenzaré a pedalear despacio. No hay prisa. Y esperaré el momento de quedar atrapada en alguna brecha imprevista del tiempo otra vez.
martes, 3 de agosto de 2010
El País de los Sueños

Era un inmenso campamento al aire libre.
De las galeras de los magos brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje.
Había quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y había quien ofrecía un sueño para reír en trueque por un sueño para llorar un llanto bien gustoso.
Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de su sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte de colores.
El aguatero de los sueños llevaba agua a quienes sentían sed mientras dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brinadaba en altas copas.
Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire.
Eduardo Galeano,
El Libro de los Abrazos
martes, 9 de marzo de 2010
Un sogno

Primero pensé en tomarlo de las mechas, pero no tenía.
Después se me ocurrió cazarlo con una red, pero no había una de su tamaño.
Finalmente sucumbí y se posó delante mío.
Ahí sí, estiré la mano y esperé que me diera el ok.
Y me lo dio.
Es que a los sueños hay que atraparlos al vuelo, para que no se escapen,
pero sin estropearles las alas para que otros puedan atraparlos a su vez.
Empecé a estudiar Italiano.
Un sueño pendiente y, ahora, realidad.
Sono veramente felice.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Entre mundos

Esta noche me voy a explorar.
Entre mundos.
Más allá de los límites que encierran las existencias.
Quiero danzar en las galaxias.
Y besar a todos los que ya partieron.
A los que tanto quise y sigo queriendo.
Porque el amor no muere.
Deseo olvidarme por un rato de este cuerpo.
De los dolores y las prisas.
De los debo y no debo.
Esta noche, no vuelvo.
Y espero que mañana, el día no separe lo que habrá unido el sueño.
sábado, 3 de octubre de 2009
Magic happens

Yo no lo busqué, pero él me encontró.
Estaba quietito y silencioso mirando como yo buscaba el interruptor general,
que en Google no está, y me interrogó con la mirada.
Sí, le dije, quiero que pare de dar vueltas aunque sea dos horas.
Nada más. Con dos horas me conformo.
Hizo una mueca que a mi me pareció una media sonrisa, como de burla, pero
no era eso. Lo entendí después.
Y cuando supe que no había forma de que el mundo se detuviera, o yo me bajara
de su circuito incesante, acepté su oferta.
"Teletransportación", "Bilocación", "Transubstanciación",
"Disociación", "Viaje astral"...
A todo respondió que no.
Bueno, le dije dándome por vencida, lo que sea, y me acurruqué entre sus patas peludas a mirar ese paisaje infinito y distante donde viví durante tantos años.
Y si tengo buena estrella, puede que supere las dos horas..
sábado, 12 de septiembre de 2009
La casita de los Sueños

Está abierta las 24 horas, todo el año.
Horario ilimitado.
Se accede cerrando los ojos, desde cualquier lugar.
Está ubicada en el Parque donde todo es posible.
Se llega por el camino del recuerdo hasta el sendero
de la imaginación. Allí hay una rotonda con dos bifurcaciones,
una es la calle de la confianza. Tomar esa.
Al final del camino se ve la copa frondosa y tupida de un árbol.
Allí está ubicada la casa donde viven los artesanos.
No hay que hacer cola, de manera misteriosa la gente llega y se
va sin apretujarse y cada vez que uno va a soñar su sueño no hay
demora ni tiempo de espera.
Lo único que tienen que hacer es tocar la campana tres veces y
ubicarse en el banquito que está debajo de la casa.
Se recomienda llevar un deseo intenso y altas dosis de entusiasmo.
Cuando el sueño haya tenido la fuerza suficiente para hacerse realidad
en el futuro, los pájaros carpinteros que asisten a los artesanos les
golpearán suavemente la cabeza para que se pongan de pie y dejen el banco
libre para los sueños de otros.
!No dejen de ir!
Ah, y lo mejor de todo: es gratis.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Mi unicornio y yo

Y nos bajamos de la calesita en la que el mundo da vueltas.
Dejamos tiradas las rutinas y los deberes y nos fuimos juntos
a todo galope, con rumbo desconocido.
Atravesamos campos de pastos altos,
valles y lagunas.
Unas mariposas nos custodiaron y a mí, una de ellas me dijo
un secreto al oído.
Cabalgamos hasta bien entrada la noche, sin cansarnos.
Cruzamos ríos y fronteras,
a nadie vimos.
Y al final del recorrido llegamos a una laguna inmensa,
de agua fresca y transparente.
Yo me arrodillé y ví mi reflejo.
Mi unicornio me empujó suavemente con su hocico y yo caí
dentro del agua.
Y recordé...
sábado, 29 de agosto de 2009
Me enamoré de mi terapeuta

Se llama Gabriel, como el arcángel.
Nació en Dublin, pero bebe poco.
Es el mayor de seis hermanos.
En su juventud quiso ser sacerdote.
Fue seminarista cuatro años hasta que fue sorprendido fumando y lo expulsaron.
Estudió arqueología, fue cocinero y hasta trabajó en una fábrica de peluches.
Fue profesor de español y gaélico en un centro femenino.
Y ahora es mi terapeuta.
Y yo me enamoré.
Sabe escuchar como nadie.
Y mira con esos ojos de cura y caballero, mientras yo hablo y hablo sin parar.
Se llama Gabriel, como el arcángel.
Y estoy segura de que en caso de peligro me cargará en sus brazos y me llevará lejos, donde nadie pueda vernos, y allí sí, cerrarrá sus ojos mientras nos besamos.
Nota de la redacción: Gabriel Byrne es el protagonista de la serie In Treatment, que recomiendo ampliamente
lunes, 17 de agosto de 2009
Un día cualquiera

Tocaron el timbre.
Abrí la puerta, me asomé pero no ví a nadie.
Tocaron el timbre por segunda vez,
con algo de fastidio abrí de nuevo.
!Acá arriba! oí que alguien gritaba.
Y lo ví.
Aún no había puesto la mesa del desayuno y seguía
en camisón.
"Así está bien", me dijo, y me extendió una mano.
Me sonrojé como una niña.
Y oculté mi rubor mirando para abajo, por las dudas
de que mi vecina estuviera espiando la escena.
"Vamos", me dijo sonriendo.
Y yo contesté que sí...
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