viernes, 20 de agosto de 2010

Asuntos pendientes


















"Los conejitos negros", los llamaba Elisabeth. A esos, los asuntos que no terminan de resolverse y se cuelgan de nuestras espaldas acotándonos el horizonte.
Los asuntos pendientes penden de algun hilo de nuestra historia. Cuelgan, inconclusos, del entramado inacabado que conforma nuestra existencia.
Se hace pesado andar con tanta lista de espera a cuestas. El diálogo inconcluso con alguien de la familia. El llanto reprimido. El amor negado. La pena exiliada. El vínculo roto. El sueño olvidado...
Todo lo que pudo ser y no fue. O lo que pudo haber sido de alguna manera y quedó a mitad de camino. Aquello a lo que renuncié por temor. O cobardía.
Asuntos que nos persiguen con su sombra fantasmal, como espectros difusos pero de consistencia espesa. Que en la noche, cuando las estrategias y las defensas caen desmayadas, asoman su lengua impertinente para reclamar y reprochar. Para ser oídos de una vez y para siempre.
Los asuntos pendientes no caducan, se apilan en algun rincón de la memoria esperando el momento oportuno para hacerse contundentes. Uno los arrincona en el corazón, para que no molesten, pero ellos no claudican.
Con los asuntos irresueltos no hay jaula ni celda que alcance. Cuanto más acumulemos, mayor será la fuerza con que nos sorprenderán en cualquier tramo del camino.
No hay fecha de caducidad ni de vencimiento para un asunto pendiente. Y aunque nos empeñemos en evitar la confrontación con esos temas del pasado, el pasado nos pasará factura. Y nos enviará emisarios. Y nos dejará recordatorios.
Los asuntos de mi vida...
Los asuntos pendientes en mi historia...
Los conejitos negros que no fueron hechos para el cautiverio.

Victoria Branca

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo y siento que nos estás ayudando
a soltar!!!, algunos son TAN... re-molones,otros huidizos o no los encontramos en TANTA OSCURIDAD, son NEGROS!!!
un beso
Bea

mariana dijo...

Querida Victoria, mis conejitos negros saltan a mi alrededor y ya comienzan a asustarme. Me hace mucho bien escuchar tu alma. Un beso, Mariana.

Mónica Beatríz dijo...

Cada tanto algun conejito negro empieza a saltar alrededor de mi cabeza... entonces... le abro la puerta para que se vaya a correr a otro lado
Qué bueno que aprendí a soltarlos!!! Eso sí... algunos son muy rebeldes!!!
un abrazo Victoria!!!
Me encanta leer lo que escribís

Madame Lulu dijo...

conejitos negros al escabeche!

connie dijo...

Hola Vicky!!!!
Quería decirte que me hace biennnnn
leer lo que escribís!Es un mimo al alma y a la mente!
Gracias por compartirlo conmigo,besos!
Connie

Mária Berardi dijo...

Vicky
que bien que caen a veces tus comentarios
me encantan, pero más me gusta como escribis, con que justeza de palabras que salen del fondo y con mucha verdad.
no te conté que escribi un libro, que si Dios quiere te regalaré cuando nos veamos. Es sobre mis anios en Paris y se llama Atreverse. Estoy segura te va a gustar.
te mando un beso lleno de agradecimiento y nostalgia por lo que en poquisimos dias estamos por dejar, nuestra querida Paris
Mária

Victoria dijo...

Mária, espero con ansias mi ejemplar dedicado. Te felicito! Nos vemos pronto...

Houston dijo...

Tan cierto todo!! Esos asuntos pendientes que uno deja pasar y pasar!
A enfrentar a los conejitos y hacer lugar a otras sensaciones , a disfrutar , que la vida es linda y corta!

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, felicitaciones desde Mexico!

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