sábado, 24 de octubre de 2009

Amelia Earhart


















Vió el primer avión a los diez años.
Desde ese día supo que quería aprender a volar.
Si no lo hacía tarde o temprano, moriría.
Tal era la pasión que se había encendido en ella.
Antes de lograr su sueño se enrroló como voluntaria en
labores de enfermería durante la primera guerra mundial.
Y luego enfocó la lente de su alma hacia su deseo más verdadero.
Fue la primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario, dentro
de esa "especie de madriguera, pequeña y acogedora", donde sólo
llevaba un termo con té y sopa de tomate.
A partir de esa hazaña recibió condecoraciones y prensa.
Pero eso no era todo. Ella quería más.
Su próxima misión sería dar la vuelta alrededor del mundo.
¿Por qué haría semejante locura? le preguntaban.
"Porque quiero", respondería ella. "Se trataba de una aventura
apasionante que me aportaría nuevas experiencias y un mayor
conocimiento del arte de volar, de la gente y de mí misma".
Todo estuvo listo para su nueva y ambiciosa travesía.
No iría sola. Frederick Noonan la acompañaría a bordo del Electra.
Salieron desde California. En Lae, Nueva Guinea, despegaron por
última vez en dirección a la isla Howland, en pleno océano Pacífico.
El avión perdió contacto con la tierra y desapareció para siempre.
Amelia se esfumó dentro de su preciosa madriguera. Pero su espíritu
sobrevuela los sueños de otra mujeres y de otros hombres a los que
también, y como a ella, se les enciende el motor de la pasión.

Por estos días se estrena
"Amelia" en cines estadounidenses.
Protagonizada por Hillary Swank

1 comentario:

La otra de mí dijo...

es una de mis heroínas

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