jueves, 1 de julio de 2010

Senderos que se bifurcan

















Las largas caminatas son peligrosas. Aventurarse fuera del territorio conocido puede abrir esa caja de pandora que es la mente y liberarla, de una vez, para que deje de operar en márgenes estrechos y se expanda más allá de toda frontera.
Y uno, en ese estado de liviandad despreocupada, puede llegar a interconectar pensamientos tan opuestos e ideas tan disparatadas que hasta pueden resultar genialidades.
Seguir a paso veloz el hilo de algún pensamiento original requiere valentía. Hay que hacerse cargo, luego, de esa visión revelada que ya no muestra el asunto reflejado en las paredes de una caverna, sino en toda su realidad, a campo abierto.
Y en toda revelación, que es un regalo, se abre ante nuestros pies un sendero nuevo. Virgen. Impoluto. Aquél que antes no existía y ahora es la puerta de acceso a una comprensión recién nacida.
"La verdad es una tierra sin senderos", decía Krishnamurti, tal vez por eso de que el camino es personal y único, y se va haciendo al andar. Porque si había un camino hecho, no era el nuestro, sino el de otros que lo inauguraron con sus propios pensamientos. Y sus personalísimos pasos.
Y eso requiere, sí, un cierto arrojo, y ese desparpajo que anima el espíritu y lo despabila, para que deje de transitar como zombie y empiece a sentir el peso fuerte de cada pisada que da. Y observe, con ojos bien abiertos, la huella que queda estampada como un sello detrás.
Un sendero, tarde o temprano, se bifurca.
Y establece nuevas conexiones con otros senderos. Y con pasadizos. Y en algún punto acaba, como acaba todo en el ciclo de la vida.
Es triste darse cuenta de que uno anduvo un largo rato transitando caminos ajenos. Pero más triste aún es olvidar que nunca es tarde para inaugurar el propio.

Victoria Branca

4 comentarios:

Mercè Castro Puig dijo...

Para iniciar nuevos rumbos hay que dejar los antiguos atrás. Y ahora parece que toca desprenderse de lo viejo. Yo estoy con la intención puesta en eso, pero cuesta.
Mil besos

BEA dijo...

Me acoplo a lo dicho por Mercé...
¡cómo cuesta! La verdad ya no es la
misma, AHORA quiero la mía, única y personal.

Mónica Beatríz dijo...

Hermoso lo que escribís Victoria!!!! Un abrazo

lala dijo...

Magnifico concepto de la verdadera libertad!
De ser uno mismo, de vivir y experimentar con la "poca" o mucha luz que poseemos pero que esta en nosotros!
Dios no le gusta la copia; cada quien tiene una manera individual de llegar a El...respetando la nuestra propia, respetaremos el camino ajeno...
Victoria, eres una brisa tenue en medio de la tormenta, la que dice "todo es normal, todo esta bien" a pesar del huracan que muchas veces nos vemos envueltos por decidir hacer lo que nos parece correcto.
Un beso!!!

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