miércoles, 12 de agosto de 2009

La tiranía del Reloj













Para saber la hora hubo que crear mecanismos fiables y precisos. Y como el mundo moderno tenía prisa y necesitaba eficiencia era necesario que el reloj, bendito y productivo invento, se llevara encima a todas partes.
Ahora las vedettes no eran los inmensos y tiesos relojes de pared que presidían la sala principal de la casa, sino los diminutos y silenciosos relojes de muñeca, modernas esposas que lo llevan a uno prisionero de su tic tac perverso.
Ahora el tiempo lo marca él.
No el sol, ni la temperatura, ni el estado de ánimo. Él.
Soberano supremo del universo. Dispositivo tecnológico y tiránico de la humanidad civilizada.

Y ahora lo dejo al filósofo que diga:

"A partir de hoy pende de un cordón de crin
en torno a mi cuello el reloj de las horas.
A partir de hoy cesa el curso de las estrellas,
cesan el sol, el canto del gallo y la sombra,
y todo lo que alguna vez me anunció el tiempo,
todo eso ahora mudo y sordo y ciego;
silenciosa se me vuelve toda naturaleza
al tic tac de la ley del reloj."

Friedrich Nietzche,
La gaya ciencia

1 comentario:

madamelulu dijo...

y como apura el tirano reloj para que las horas sean productivas!

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