viernes, 10 de julio de 2009

El saludo













El saludo final de un mail es siempre un lugar incómodo para mí.
Cuando uno escribe una carta de amor no es difícil, lo que complica es el
saludo que busca ser amable sin caer en lo íntimo, pero tampoco
en la frialdad.
Me gusta "cordialmente" por lo que de veras significa: con el corazón.
Pero no es el significado que se le reconoce habitualmente y suena algo formal.
"Cariños" decía mi tía abuela, pero puede prestarse a malos entendidos.
"Saludos" es totalmente impersonal.
Tengo un amigo que se despide con las iniciales, una al lado de la otra,
de vaya uno a saber qué misterioso augurio. Pone BSS, o AZS, y hasta MSBT.
Personalmente, me inclino cada vez más por lo que surja de manera espontánea.
"Nos mantenemos cerca", "Qué lindo saber de vos", "No te pierdas"...
Cuando no estoy inspirada y hay que cerrar rápido el asunto apelo a los
clásicos: "Hasta pronto", "Que tenga usted un buen día",
"Que Dios lo cuide y lo guarde", "Tenga usted muy buenas tardes"...
Pero si la inspiración me visita, no puedo más que despedirme con un
"A tut a ler" (a tout a l´heure) que en francés quiere decir "Hasta luego",
pero en el idioma iluminado de las musas significa: "A leerlo todo"


La firma es de JRR Tolkien,
autor de "El señor de los anillos"

1 comentario:

madamelulu dijo...

que lindo recibir un mail cuyo final tenga tan buenos deseos como que "Que Dios lo cuide y lo guarde"

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